<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>

<rss xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" version="2.0">
<channel>
	<title>Un Mensaje a la Conciencia</title>
	<link>https://www.conciencia.net/</link>
	<managingEditor>ahp@conciencia.net (Hermano Pablo y Carlos Rey)</managingEditor>
	<description>Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. Se han transmitido de lunes a sábado durante más de 40 años. Actualmente se difunden más de 4 mil veces al día en 30 países en la radio, la televisión y la prensa, y ahora via Internet en Conciencia.net.</description>
	<lastBuildDate>Tue, 07 Apr 2026 09:26:13 GMT</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<copyright>&#169; 2026 Asociación Hermano Pablo</copyright>
	<image>
		<url>https://www.conciencia.net/images/logo.jpg</url>
		<title>Conciencia.net</title>
		<link>https://www.conciencia.net</link>
		<width>266</width>
		<height>60</height>
	</image>
	<itunes:owner>
		<itunes:email>ahp@conciencia.net</itunes:email>
	</itunes:owner>
	<itunes:image href="http://www.conciencia.net/images/ituneslogo.jpg"/>
	<itunes:category text="Religion &amp; Spirituality">
		<itunes:category text="Spirituality"/>
	</itunes:category>
	<itunes:new-feed-url>http://feeds.feedburner.com/UnMensajeALaConciencia</itunes:new-feed-url>
	<item>
		<title>«La Lucrecia Borgia de Monserrat»</title>
		<link>http://www.conciencia.net/?ID=2026abr07</link>
		<guid>2026abr07</guid>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
		<author>Carlos Rey</author>
		<description>
&lt;p&gt;Mar&amp;iacute;a de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, amante de varios hombres a la vez, entre ellos su  esposo, amaba con la misma pasi&amp;oacute;n el  dinero y el ostentarlo. Conocida como Yiya Murano, lleg&amp;oacute; a ser conocida tambi&amp;eacute;n  con los infames motes de la envenenadora y la Lucrecia Borgia de Monserrat.  Viv&amp;iacute;a en Buenos Aires, Argentina, donde en 1979 envenen&amp;oacute; con t&amp;eacute; a sus tres  amigas prestamistas.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;En el pr&amp;oacute;logo a la biograf&amp;iacute;a titulada &lt;em&gt;Mi madre, Yiya Murano&lt;/em&gt;, escrita por su  hijo Mart&amp;iacute;n Murano, el periodista y escritor argentino Rodolfo Palacios  sostiene que la ambici&amp;oacute;n de Yiya &amp;laquo;la llev&amp;oacute; a humillar a su hijo desde ni&amp;ntilde;o,  entre mentiras, desprecios y amantes que le hac&amp;iacute;an regalos costosos.... Las  v&amp;iacute;ctimas conocieron m&amp;aacute;s a Yiya que su propio hijo. [A &amp;eacute;l] no le qued&amp;oacute; ning&amp;uacute;n  buen recuerdo de su madre, ni un instante feliz, mucho menos una foto en  familia o un paseo inolvidable.&amp;raquo;&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;1&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Respecto a su muy querido pero ingenuo padre, Mart&amp;iacute;n declara: &amp;laquo;Para m&amp;iacute; fue siempre m&amp;aacute;s  f&amp;aacute;cil comprender la actitud manipuladora de mi madre que la devoci&amp;oacute;n de  [Antonio,] mi padre. Quiz&amp;aacute;s Antonio, que muri&amp;oacute; de pena cuando encarcelaron a  Yiya, se sinti&amp;oacute; alguna vez identificado con los famosos versos que Borges  escribi&amp;oacute; sobre Buenos Aires: &amp;ldquo;No nos une el amor sino el espanto; ser&amp;aacute; por eso  que la quiero tanto&amp;rdquo;.&amp;raquo;&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;2&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Cuatro d&amp;iacute;as antes del plazo que la sentencia dictada por la C&amp;aacute;mara de Apelaciones  hab&amp;iacute;a fijado para que Yiya se entregara a la Justicia, le confes&amp;oacute; por fin a  Mart&amp;iacute;n que ella hab&amp;iacute;a matado a aquellas mujeres poniendo el veneno en los  saquitos de t&amp;eacute; que bebieron.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;mdash;Ahora que lo sab&amp;eacute;s, &amp;iquest;qu&amp;eacute; pens&amp;aacute;s de m&amp;iacute;? &amp;mdash;quiso saber [Yiya].&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;mdash;No creo que realmente te importe y, principalmente, a m&amp;iacute; no me importa que a vos  te importe [&amp;mdash;respondi&amp;oacute; &amp;eacute;l].&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;En contraste, lo que s&amp;iacute; le importaba a Mart&amp;iacute;n era lo que pensaba Mar&amp;iacute;a Sandoval,  la empleada dom&amp;eacute;stica a quien Yiya hab&amp;iacute;a contratado para cuidarlo desde su  infancia y a quien &amp;eacute;l a menudo hab&amp;iacute;a llamado &amp;laquo;mam&amp;aacute;&amp;raquo; sin que a Yiya le importara  mucho. Por eso Mart&amp;iacute;n acababa de decirle a Yiya tajantemente:&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;mdash;Para m&amp;iacute;, Antonio es mi viejo y Mar&amp;iacute;a mi vieja...&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;mdash;&amp;iexcl;Mar&amp;iacute;a! Por favor... una sirvienta &amp;mdash;[lo hab&amp;iacute;a interrumpido Yiya] de una manera  despectiva....&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;mdash;Una sirvienta s&amp;iacute; [&amp;mdash;hab&amp;iacute;a replicado Mart&amp;iacute;n&amp;mdash;], pero que supo quererme, que supo  entenderme y que se enorgullec&amp;iacute;a cada vez que hablaba de m&amp;iacute;...&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;3&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Gracias a Dios, quien cre&amp;oacute; a su imagen tanto a la mujer como al hombre, todos tenemos en &amp;Eacute;l a un Padre  celestial que nos ama no s&amp;oacute;lo paternalmente sino tambi&amp;eacute;n con el tierno,  reconfortante y entra&amp;ntilde;able amor de una madre. Fue por  ese inmenso amor que Dios hizo posible que se nos llame hijos suyos. Para  serlo, s&amp;oacute;lo falta que reconozcamos que Jesucristo su Hijo supo querernos  m&amp;aacute;s que nadie al dar su vida por nosotros, y supo entendernos al hacerse  hombre. As&amp;iacute; podremos tambi&amp;eacute;n llegar a apreciar el  orgullo que Dios siente por nosotros como Padre nuestro.&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;4&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Carlos Rey&lt;br /&gt;Un Mensaje a la Conciencia&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.conciencia.net"&gt;www.conciencia.net&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;hr /&gt;&lt;table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;1&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Mart&amp;iacute;n Murano, &lt;em&gt;Mi madre, Yiya Murano&lt;/em&gt; (Buenos Aires: Planeta, 2016), Edici&amp;oacute;n Kindle: pp. 11-12.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;2&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Ib&amp;iacute;d., pp. 21-22.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;3&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Ib&amp;iacute;d., pp. 122-24.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;4&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Gn 1:27; Dt 32:18; Is 49:15; 66:13; Mt 23:37; Jn 1:12,14; 3:16; 15:13; Fil 2:5-8; 1Jn 3:1&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	  &lt;/table&gt;
		</description>
		<enclosure url="http://audio.conciencia.net/2026/2026abr07.mp3" length="0" type="audio/mpeg"/>
		<enclosure url="http://video.conciencia.net/2026/2026abr07.mp4" length="0" type="video/mp4"/>
		<itunes:duration>4:01</itunes:duration>
	</item>
	<item>
		<title>Dos muertes premeditadas</title>
		<link>http://www.conciencia.net/?ID=2026abr06</link>
		<guid>2026abr06</guid>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
		<author>Carlos Rey</author>
		<description>
&lt;p&gt;Su enfermedad la hab&amp;iacute;a debilitado. No iba a ser posible huir de los perros bravos  de aquellos hombres barbudos que estaban haciendo estragos en su tierra. Pero  se le ocurri&amp;oacute; una idea. Tal vez no fueran tan despiadados que mataran a su ni&amp;ntilde;o  de un a&amp;ntilde;o de edad, sobre todo si lo hallaban indefenso y desamparado. De modo  que la pobre ind&amp;iacute;gena se vali&amp;oacute; de su &amp;uacute;ltimo recurso en un in&amp;uacute;til intento de  salvarle la vida a la criatura de sus entra&amp;ntilde;as: Tom&amp;oacute; una soga, se at&amp;oacute; al pie a  su precioso hijito, y se ahorc&amp;oacute; de una viga. Con todo, los perros se  abalanzaron sobre el ni&amp;ntilde;o y lo despedazaron. S&amp;oacute;lo qued&amp;oacute; el interrogante de lo  que habr&amp;iacute;a pensado aquella madre si hubiera vivido para presenciar el  sacramento &amp;laquo;cristiano&amp;raquo; que se le aplic&amp;oacute; a su inocente hijo, pues un fraile espa&amp;ntilde;ol  a duras penas lo bautiz&amp;oacute; mientras agonizaba momentos antes de su sangrienta  muerte.&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;1&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Este tr&amp;aacute;gico relato de Fray Bartolom&amp;eacute; de las Casas nos conmueve no s&amp;oacute;lo porque trata  sobre el amor de una madre por su peque&amp;ntilde;o hijo, sino tambi&amp;eacute;n por la forma  despiadada en que los conquistadores cazaron a su aterrorizada presa. Y es que  los dos presentan un contraste perfecto. Por una parte sobresale como una bella  rosa entre las espinas el amor de la joven ind&amp;iacute;gena que estaba dispuesta a dar  su vida con la esperanza de que as&amp;iacute; lograra salvar a su hijo. Por la otra se  destaca como una llaga putrefacta la insensibilidad de los cazadores de indios  del Nuevo Mundo, que se val&amp;iacute;an de perros para acabar con sus desprotegidas  v&amp;iacute;ctimas.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;As&amp;iacute; como esa madre ind&amp;iacute;gena del reino de Yucat&amp;aacute;n en el siglo diecis&amp;eacute;is dio su vida  con el fin de salvar la de su hijo, tambi&amp;eacute;n el Hijo de Dios, nuestro Se&amp;ntilde;or  Jesucristo, dio su vida para salvarnos a nosotros de las garras del pecado.  Pero hay dos diferencias abismales entre los dos casos. En primer lugar, Cristo  pod&amp;iacute;a huir de su enemigo. Cuando Pedro quiso defenderlo de los soldados  romanos, Cristo lo desarm&amp;oacute; con estas palabras: &amp;laquo;&amp;iquest;Crees que no puedo acudir a mi  Padre, y al instante pondr&amp;iacute;a a mi disposici&amp;oacute;n m&amp;aacute;s de doce batallones de  &amp;aacute;ngeles? Pero entonces, &amp;iquest;c&amp;oacute;mo se cumplir&amp;iacute;an las Escrituras que dicen que as&amp;iacute;  tiene que suceder?&amp;raquo;&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;2&lt;/font&gt; Con eso Cristo daba a entender que &amp;Eacute;l no habr&amp;iacute;a  de morir impotente a manos de su enemigo, sino que hab&amp;iacute;a un plan maestro que &amp;Eacute;l  ten&amp;iacute;a que seguir. Y ese plan contemplaba su muerte en la cruz por los pecados de toda la humanidad, tanto de los conquistadores como de los conquistados de  todas las edades.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;La otra diferencia fundamental entre la muerte de la madre ind&amp;iacute;gena y la de Cristo  es que &amp;Eacute;l no fracas&amp;oacute;. Cuando sali&amp;oacute; victorioso del sepulcro, sus descorazonados  disc&amp;iacute;pulos reconocieron que su muerte obedec&amp;iacute;a a ese plan maestro,&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;3&lt;/font&gt;  y tan convencidos estuvieron que uno por uno se dispusieron a dar la vida por  la causa del Maestro de ese plan. Dispong&amp;aacute;monos tambi&amp;eacute;n nosotros a rendirle a  Cristo nuestra vida. Aceptemos hoy mismo la salvaci&amp;oacute;n que nos compr&amp;oacute; con su  muerte y que sell&amp;oacute; con su resurrecci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Carlos Rey&lt;br /&gt;Un Mensaje a la Conciencia&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.conciencia.net"&gt;www.conciencia.net&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;hr /&gt;&lt;table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;1&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Fray Bartolom&amp;eacute; de las Casas, &lt;em&gt;Brev&amp;iacute;sima relaci&amp;oacute;n de la destrucci&amp;oacute;n de las indias&lt;/em&gt;, citado en &lt;em&gt;Cronistas de indias: Antolog&amp;iacute;a&lt;/em&gt;, 3a ed. (Bogot&amp;aacute;: El &amp;Aacute;ncora Editores, 1992), pp. 48-50.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;2&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Mt&amp;nbsp;26:53-54&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;3&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;1Co&amp;nbsp;15:3-57&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	  &lt;/table&gt;
		</description>
		<enclosure url="http://audio.conciencia.net/2026/2026abr06.mp3" length="0" type="audio/mpeg"/>
		<enclosure url="http://video.conciencia.net/2026/2026abr06.mp4" length="0" type="video/mp4"/>
		<itunes:duration>4:01</itunes:duration>
	</item>
	<item>
		<title>«Jamás me pidió que fuera su novia»</title>
		<link>http://www.conciencia.net/?ID=2026abr04</link>
		<guid>2026abr04</guid>
		<pubDate>Sat, 04 Apr 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
		<author>Carlos Rey</author>
		<description>
&lt;p&gt;En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que &amp;laquo;descarg&amp;oacute; su  conciencia&amp;raquo; de manera an&amp;oacute;nima en nuestro sitio www.conciencia.net,  autoriz&amp;aacute;ndonos a que la cit&amp;aacute;ramos:&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;laquo;Durante un a&amp;ntilde;o le di mi amor a un hombre con quien ten&amp;iacute;a diez a&amp;ntilde;os de diferencia. Lo  llev&amp;eacute; a mi casa, y todos sab&amp;iacute;an que estaba enamorada de &amp;eacute;l, pero jam&amp;aacute;s me pidi&amp;oacute;  que fuera su novia. Eso hizo que me decidiera a dejarlo, y ahora me siento  culpable porque pienso que &amp;eacute;l s&amp;iacute; me quer&amp;iacute;a.... &amp;iquest;Creen ustedes que tom&amp;eacute; una  buena decisi&amp;oacute;n?&amp;raquo;&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Este es el consejo que le dio mi esposa:&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;laquo;Estimada amiga:&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;raquo;Cuando somos seguidores de Cristo, &amp;Eacute;l nos habla por conducto de nuestra conciencia para indicarnos que algo anda mal. Usted no dice si es  o no seguidora de Cristo, pero bien pudiera ser que su conciencia le dijo que  algo andaba mal en esa relaci&amp;oacute;n, y fue eso lo que hizo que usted decidiera  dejar a ese hombre.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;raquo;Usted tampoco dice si era &amp;iacute;ntima la relaci&amp;oacute;n que sostuvieron, a no ser que eso sea lo que quiere decir con &amp;ldquo;le  di mi amor&amp;rdquo;. &amp;iquest;Estaba teniendo relaciones sexuales con &amp;eacute;l? Si es as&amp;iacute;, la Biblia  deja en claro que las relaciones sexuales deben reservarse para ser disfrutadas  como parte del matrimonio entre un hombre y una mujer. Usted no est&amp;aacute; casada,  as&amp;iacute; que pudo haberle remordido la conciencia debido a eso.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;raquo;La raz&amp;oacute;n m&amp;aacute;s com&amp;uacute;n por la que las personas sostienen relaciones sentimentales sin compromiso alguno es que desean  disfrutar de la relaci&amp;oacute;n sexual sin tener que afrontar las responsabilidades  que el amor sentimental conlleva. Pero hay muchas otras razones tambi&amp;eacute;n. Es  posible que ya est&amp;eacute;n casadas, o que tengan diversas parejas sexuales  adicionales. Bien pudieran tener secretos, o mantener oculta una vida pasada de  la que no quieren que nadie se entere. Pudieran ser narcisistas, obsesionadas  consigo mismas a tal grado que son incapaces de comprometerse con nadie. O tal  vez sean hedonistas, por lo que concentran todos sus esfuerzos en sentir el  placer personal y no aceptan ninguna responsabilidad de las necesidades de  nadie m&amp;aacute;s.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;raquo;Cualquiera que sea la raz&amp;oacute;n por la que este hombre no lleg&amp;oacute; a comprometerse con usted, creemos que un a&amp;ntilde;o  ofrece suficiente tiempo como para que cualquier adulto tome tal decisi&amp;oacute;n.  Despu&amp;eacute;s de ese lapso de tiempo, una relaci&amp;oacute;n que no haya llegado a ser noviazgo  probablemente no progrese nunca.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;raquo;Es obvio que usted desea m&amp;aacute;s que eso. Quiere un novio que se comprometa con usted  y tarde o temprano llegue a ser su esposo. Eso mismo  desean muchas mujeres. Pero eso requiere un hombre que quiera lo mismo.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;raquo;Es muy insensato optar por mantenerse en una relaci&amp;oacute;n con un hombre que obviamente  no contempla un futuro compartido con usted. Tal decisi&amp;oacute;n resultar&amp;iacute;a en tiempo  malgastado que pudiera invertirse en la b&amp;uacute;squeda de otro hombre que comparta  sus sue&amp;ntilde;os. De modo que s&amp;iacute;, creemos que usted tom&amp;oacute; la decisi&amp;oacute;n acertada.&amp;raquo;&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se  pulsa la pesta&amp;ntilde;a en www.conciencia.net que dice: &amp;laquo;Casos&amp;raquo;, y luego se busca el  Caso 769.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Carlos Rey&lt;br /&gt;Un Mensaje a la Conciencia&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.conciencia.net"&gt;www.conciencia.net&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;hr /&gt;&lt;table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	  &lt;/table&gt;
		</description>
		<enclosure url="http://audio.conciencia.net/2026/2026abr04.mp3" length="0" type="audio/mpeg"/>
		<enclosure url="http://video.conciencia.net/2026/2026abr04.mp4" length="0" type="video/mp4"/>
		<itunes:duration>4:01</itunes:duration>
	</item>
	<item>
		<title>¿Quién podrá negarle el corazón?</title>
		<link>http://www.conciencia.net/?ID=2026abr03</link>
		<guid>2026abr03</guid>
		<pubDate>Fri, 03 Apr 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
		<author>Carlos Rey</author>
		<description>
&lt;p&gt;Con buena raz&amp;oacute;n se ha dicho acerca de las &lt;em&gt;Rimas sacras&lt;/em&gt;, como las siguientes del poeta espa&amp;ntilde;ol Lope de Vega, que &amp;laquo;contienen, sin  disputa, algunos de los m&amp;aacute;s bellos y emocionantes sonetos religiosos de la  poes&amp;iacute;a espa&amp;ntilde;ola&amp;raquo;&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;1&lt;/font&gt;:&lt;/p&gt;
	  &lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;... El puro y manso Jes&amp;uacute;s,&lt;br&gt;
        que el Bautista en el Jord&amp;aacute;n&lt;br&gt;
        llam&amp;oacute; Cordero de Dios,&lt;br&gt;
        se quiere sacrificar.&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        Mucho le pesa la cruz,&lt;br&gt;
        los pecados mucho m&amp;aacute;s,&lt;br&gt;
        con ellos ha dado en tierra,&lt;br&gt;
        que no los puede llevar.&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        Cay&amp;oacute; Cristo, y por la frente,&lt;br&gt;
        con el golpe desigual,&lt;br&gt;
        se le entraron las espinas&lt;br&gt;
        lo que faltaban de entrar.&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        Suspira el manso Cordero,&lt;br&gt;
        ayuda pidiendo est&amp;aacute;,&lt;br&gt;
        y a palos, golpes y coces&lt;br&gt;
        le vuelven a levantar.&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        Quit&amp;aacute;ronle la corona,&lt;br&gt;
        y abri&amp;eacute;ronse tantas fuentes,&lt;br&gt;
        que todo el cuerpo divino&lt;br&gt;
        cubre la sangre que vierten.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;Al despegarle la ropa&lt;br&gt;
        las heridas reverdecen,&lt;br&gt;
        pedazos de carne y sangre&lt;br&gt;
        salieron entre los pliegues.&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        Ya clavan la diestra mano,&lt;br&gt;
        haciendo tal resistencia&lt;br&gt;
        el hierro entrando el martillo,&lt;br&gt;
        que parece que le pesa.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;Los pies divinos traspasan,&lt;br&gt;
        y cuando el verdugo yerra&lt;br&gt;
        de dar en el clavo el golpe,&lt;br&gt;
        en la carne santa acierta.&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        Cay&amp;oacute; la viga en el hoyo,&lt;br&gt;
        y antes de tocar la tierra,&lt;br&gt;
        desgarr&amp;aacute;ndose las manos&lt;br&gt;
        dio en el pecho la cabeza.&lt;br&gt;
      	. . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        Unos dicen que, si es rey,&lt;br&gt;
        de la cruz descienda y baje;&lt;br&gt;
        y otros que, salvando a muchos,&lt;br&gt;
        a s&amp;iacute; no pudo salvarse.&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        Viendo, pues, Jes&amp;uacute;s que todo&lt;br&gt;
        ya comenzaba a acabarse,&lt;br&gt;
        &lt;em&gt;Sed tengo&lt;/em&gt;, dijo, que tiene&lt;br&gt;
        sed de que el hombre se salve.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;Corri&amp;oacute; un hombre y puso luego&lt;br&gt;
        a sus labios celestiales&lt;br&gt;
        en una ca&amp;ntilde;a una esponja&lt;br&gt;
        llena de hiel y vinagre.&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        ... [Ahora] el ladr&amp;oacute;n famoso,&lt;br&gt;
        como otros muchos han hecho,&lt;br&gt;
        quiere acabar predicando&lt;br&gt;
        al que est&amp;aacute; con &amp;eacute;l, diciendo:&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;&amp;laquo;&amp;Eacute;ste padece sin culpa,&lt;br&gt;
        y culpados padecemos,&lt;br&gt;
        Jes&amp;uacute;s, hijo de David,&lt;br&gt;
        [te acuerdas de m&amp;iacute;] en tu reino.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;&amp;laquo;Conmigo &amp;mdash;responde Cristo&amp;mdash;&lt;br&gt;
        estar&amp;aacute;s hoy, te  prometo&amp;raquo;....&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        A su Padre Eterno mira,&lt;br&gt;
        abriendo los ojos santos...&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;con voz poderosa dice,&lt;br&gt;
        cielos y tierra temblando:&lt;br&gt;
        &lt;em&gt;Mi esp&amp;iacute;ritu, Padre m&amp;iacute;o,&lt;/em&gt;&lt;br&gt;
        &lt;em&gt;pongo en tus sagradas manos&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;Y bajando la cabeza&lt;br&gt;
        sobre el pecho quebrantado,&lt;br&gt;
        a la muerte dio licencia&lt;br&gt;
        para que flechase el arco.&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        Rompi&amp;oacute;se el velo del templo,&lt;br&gt;
        cayeron los montes altos,&lt;br&gt;
        abri&amp;eacute;ronse los sepulcros,&lt;br&gt;
        y hasta las piedras hablaron.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;Mas llamando encantamientos&lt;br&gt;
        el pueblo tales milagros,&lt;br&gt;
        quebrarle quieren los huesos&lt;br&gt;
        que s&amp;oacute;lo quedaban sanos.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;Y como le hallaron muerto,&lt;br&gt;
        por ir seguro, un soldado&lt;br&gt;
        puso la lanza en el ristre&lt;br&gt;
        arremetiendo el caballo.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;Y abri&amp;oacute; por el santo pecho&lt;br&gt;
        tanta herida a Cristo santo,&lt;br&gt;
        que se le vio el coraz&amp;oacute;n...&lt;br&gt;
        que en obras [se apreci&amp;oacute;] claro....&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        ... [Mi] dulc&amp;iacute;simo Jes&amp;uacute;s,&lt;br&gt;
        si despu&amp;eacute;s de pies y manos&lt;br&gt;
        tambi&amp;eacute;n dais el coraz&amp;oacute;n,&lt;br&gt;
        &amp;iquest;qui&amp;eacute;n podr&amp;aacute; el suyo negaros?&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        Bien s&amp;eacute;, [mi] Pastor divino,&lt;br&gt;
        que est&amp;aacute;is subido en alto,&lt;br&gt;
        para llamar con [silbidos]&lt;br&gt;
        [a]  tan perdido ganado.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;Ya os oigo, Pastor m&amp;iacute;o,&lt;br&gt;
        ya voy a vuestro pasto,&lt;br&gt;
        que como vos os dais,&lt;br&gt;
        ning&amp;uacute;n pastor se ha dado.&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        Nadie tendr&amp;aacute; disculpa,&lt;br&gt;
        diciendo que cerrado&lt;br&gt;
        hall&amp;oacute; jam&amp;aacute;s el cielo,&lt;br&gt;
        si el cielo va buscando.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;... [Pues] est&amp;aacute;is a todas horas&lt;br&gt;
        llamando y aun rogando.&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;2&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Carlos Rey&lt;br /&gt;Un Mensaje a la Conciencia&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.conciencia.net"&gt;www.conciencia.net&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;hr /&gt;&lt;table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;1&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Jos&amp;eacute; Manuel Blecua, editor de &lt;em&gt;Lope de Vega: Obras po&amp;eacute;ticas&lt;/em&gt; (Barcelona: Editorial Planeta, 1989), p. 275.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;2&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Lope de Vega, &amp;laquo;Rimas sacras&amp;raquo;, &lt;em&gt;Obras po&amp;eacute;ticas&lt;/em&gt;, Ed. Jos&amp;eacute; Manuel Blecua (Barcelona: Editorial Planeta, 1989), pp. 402-24.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	  &lt;/table&gt;
		</description>
		<enclosure url="http://audio.conciencia.net/2026/2026abr03.mp3" length="0" type="audio/mpeg"/>
		<enclosure url="http://video.conciencia.net/2026/2026abr03.mp4" length="0" type="video/mp4"/>
		<itunes:duration>4:01</itunes:duration>
	</item>
	<item>
		<title>«Por ti perdonar prometo»</title>
		<link>http://www.conciencia.net/?ID=2026abr02</link>
		<guid>2026abr02</guid>
		<pubDate>Thu, 02 Apr 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
		<author>Carlos Rey</author>
		<description>
&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Un ej&amp;eacute;rcito furioso,&lt;br&gt;
        todo de testigos falsos,&lt;br&gt;
        donde es capit&amp;aacute;n la envidia,&lt;br&gt;
        y el alf&amp;eacute;rez el enga&amp;ntilde;o,&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;de acero, miedo y mentiras&lt;br&gt;
        para s&amp;oacute;lo un hombre armados,&lt;br&gt;
        a Cristo presenta a An&amp;aacute;s&lt;br&gt;
        puesto a la garganta un lazo.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;&amp;laquo;&amp;iquest;Qui&amp;eacute;n eres, hombre? &amp;mdash;le dice&amp;mdash;.&lt;br&gt;
        &amp;iquest;De qu&amp;eacute; vives? &amp;iquest;Qu&amp;eacute; es tu trato?&lt;br&gt;
        &amp;iquest;Qu&amp;eacute; disc&amp;iacute;pulos te siguen?&lt;br&gt;
        &amp;iquest;En qu&amp;eacute; ciencias eres sabio?&amp;raquo;&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;Jes&amp;uacute;s, de paciencia ejemplo,&lt;br&gt;
        responde, los ojos bajos,&lt;br&gt;
        con ser el m&amp;aacute;s alto espejo&lt;br&gt;
        de su Padre soberano:&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;&amp;laquo;Yo siempre habl&amp;eacute; claramente,&lt;br&gt;
        con mi doctrina ense&amp;ntilde;ando&lt;br&gt;
        en p&amp;uacute;blico, que en secreto&lt;br&gt;
        no es la comisi&amp;oacute;n que traigo.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;&amp;raquo;&amp;iquest;Qu&amp;eacute; me preguntas a m&amp;iacute;?&lt;br&gt;
        Pues que puedes preguntarlo&lt;br&gt;
        a tantos que me han o&amp;iacute;do;&lt;br&gt;
        que ellos saben lo que trato.&amp;raquo;&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;&amp;laquo;&amp;iquest;As&amp;iacute; respondes?&amp;raquo;, le dijo,&lt;br&gt;
        alta la mano, un soldado,&lt;br&gt;
        y dio a Cristo un bofet&amp;oacute;n&lt;br&gt;
        que dej&amp;oacute; el cielo temblando.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;&amp;laquo;Si habl&amp;eacute; mal, da testimonio&lt;br&gt;
        &amp;mdash;responde el Cordero manso&amp;mdash;,&lt;br&gt;
        y si bien, &amp;iquest;por qu&amp;eacute; me hieres?&amp;raquo;&lt;br&gt;
        &amp;iexcl;Ay, cielos, vengad su agravio!&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        Cristo m&amp;iacute;o de mi vida,&lt;br&gt;
        &amp;iquest;c&amp;oacute;mo si soy el esclavo&lt;br&gt;
        se&amp;ntilde;alan tu hermoso rostro&lt;br&gt;
        los dedos de aquella mano?&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;Bendiga tu amor el cielo,&lt;br&gt;
        que yo, mi Jes&amp;uacute;s, no basto,&lt;br&gt;
        pues siendo los yerros m&amp;iacute;os,&lt;br&gt;
        quieres T&amp;uacute; tener los clavos.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;[Por ti perdonar prometo]...&lt;br&gt;
        a quien me hubiere injuriado,&lt;br&gt;
        imitando la respuesta&lt;br&gt;
        de tus labios soberanos.&lt;br&gt;
        . . . . . . . . . .&lt;br&gt;
        ... Perdonaremos injurias,&lt;br&gt;
        pues T&amp;uacute; nos has ense&amp;ntilde;ado&lt;br&gt;
        a pedir que nos perdonen&lt;br&gt;
        del modo que perdonamos.&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;1&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;
      &lt;p&gt;As&amp;iacute; describe el poeta espa&amp;ntilde;ol Lope de Vega las afrentas que sufri&amp;oacute; Jes&amp;uacute;s de Nazaret la noche en que  fue arrestado y sometido a juicio ante el sumo sacerdote An&amp;aacute;s. Seg&amp;uacute;n el  fil&amp;oacute;logo Jos&amp;eacute; Manuel Blecua, vigesimonoveno director de la Real Academia  Espa&amp;ntilde;ola, fue &amp;laquo;la honda crisis que llev&amp;oacute; a Lope al sacerdocio&amp;raquo; lo que a su vez  lo llev&amp;oacute; a publicar sus &lt;em&gt;Rimas sacras&lt;/em&gt;&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;2&lt;/font&gt;  en 1614. Lope mismo lo reconoce en el &amp;laquo;Soneto Primero&amp;raquo; de la obra, como sigue:&lt;/p&gt;
      &lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Cuando me paro a contemplar mi estado&lt;br&gt;
        y a ver los pasos por donde he venido,&lt;br&gt;
        me espanto de que un hombre tan perdido&lt;br&gt;
        a conocer su error haya llegado.&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;Cuando miro los a&amp;ntilde;os que he pasado,&lt;br&gt;
        la divina raz&amp;oacute;n puesta en olvido,&lt;br&gt;
        conozco que piedad del cielo ha sido&lt;br&gt;
        no haberme en tanto mal precipitado.&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;3&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;
      &lt;p&gt;Con raz&amp;oacute;n que al poeta le parezca tan injusto que sea Jesucristo y no &amp;eacute;l quien tenga que soportar semejantes afrentas. Lope es un hombre d&amp;eacute;bil, como los dem&amp;aacute;s sacerdotes,4  esclavo de sus propios errores. En cambio, Cristo es nuestro sumo sacerdote  &amp;laquo;hecho perfecto para siempre... santo, irreprochable, puro [y] apartado de los  pecadores&amp;raquo;.5&lt;/p&gt;
      &lt;p&gt;M&amp;aacute;s vale que, as&amp;iacute; como aquel autor de las &lt;em&gt;Rimas sacras&lt;/em&gt;, tambi&amp;eacute;n nosotros reconozcamos que somos pecadores. Pid&amp;aacute;mosle perd&amp;oacute;n a Cristo, quien puede y  quiere salvarnos para siempre de nuestros pecados, ya que vive siempre para  interceder por nosotros, y determinemos seguir su ejemplo y perdonar a quienes  nos ofenden.6&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Carlos Rey&lt;br /&gt;Un Mensaje a la Conciencia&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.conciencia.net"&gt;www.conciencia.net&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;hr /&gt;&lt;table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;1&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Lope de Vega, &amp;laquo;Rimas sacras&amp;raquo;, &lt;em&gt;Obras po&amp;eacute;ticas&lt;/em&gt;, Ed. Jos&amp;eacute; Manuel Blecua (Barcelona: Editorial Planeta, 1989), pp. 393-96.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;2&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Ib&amp;iacute;d, p. 275.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;3&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Ib&amp;iacute;d, p. 296.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;4&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Heb 7:28&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;5&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Heb 7:26-28&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;6&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Heb 7:25&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	  &lt;/table&gt;
		</description>
		<enclosure url="http://audio.conciencia.net/2026/2026abr02.mp3" length="0" type="audio/mpeg"/>
		<enclosure url="http://video.conciencia.net/2026/2026abr02.mp4" length="0" type="video/mp4"/>
		<itunes:duration>4:01</itunes:duration>
	</item>
	<item>
		<title>Hombros de campeón</title>
		<link>http://www.conciencia.net/?ID=2026abr01</link>
		<guid>2026abr01</guid>
		<pubDate>Wed, 01 Apr 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
		<author>Carlos Rey</author>
		<description>
&lt;p&gt;&amp;iexcl;Claro que no eran dioses! Eran mortales los intrusos porque padec&amp;iacute;an enfermedades y  era f&amp;aacute;cil matarlos. Si los araucanos de Chile del siglo diecis&amp;eacute;is hubieran  sabido esto de antemano, no habr&amp;iacute;an sido tan f&amp;aacute;cil presa de los conquistadores  espa&amp;ntilde;oles cuando &amp;eacute;stos arribaron a sus tierras. Ahora tendr&amp;iacute;an que entregarse a  la tarea de expulsar a los invasores. Pero lo har&amp;iacute;an con gusto, movidos por el  mero placer de la venganza. Los espa&amp;ntilde;oles los hab&amp;iacute;an maltratado a tal extremo  que se arm&amp;oacute; tremenda contienda entre los caciques por decidir cu&amp;aacute;l de ellos  habr&amp;iacute;a de comandar las tropas araucanas. De no haber sido por el sabio consejo  del anciano Colocolo, all&amp;iacute; mismo habr&amp;iacute;a terminado la proyectada guerra. Esto  fue lo que propuso el venerado cacique: que fuera jefe aquel que soportara m&amp;aacute;s  tiempo un gran madero en los hombros.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Para la prueba emplearon un tronco tan pesado que les cost&amp;oacute; trabajo hacerlo rodar. Paycab&amp;iacute; lo sostuvo en sus  hombros durante seis horas. Pur&amp;eacute;n y Ongolmo, a su turno, lograron sostenerlo  medio d&amp;iacute;a. Cuando Elicura dej&amp;oacute; caer de sus hombros el madero a las nueve horas,  lo tom&amp;oacute; Tucapel, quien lo llev&amp;oacute; a cuestas durante catorce. Lincoya el fornido  se quit&amp;oacute; la capa y en sus tremendas espaldas carg&amp;oacute; el le&amp;ntilde;o de sol a sol. Ya se  consideraba vencedor cuando lleg&amp;oacute; el valiente Caupolic&amp;aacute;n, quien agarr&amp;oacute; el  &amp;aacute;spero y nudoso tronco como si fuera una vara y lo mantuvo firme en sus hombros  durante tres d&amp;iacute;as y tres noches sin dar muestras de fatiga. Cuando al tercer  d&amp;iacute;a lanz&amp;oacute; lejos el tronco, los at&amp;oacute;nitos espectadores ya hab&amp;iacute;an consentido  descargar sobre sus robustos hombros la pesada y dura tarea que le esperaba.&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;1&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Por algo ser&amp;iacute;a que, en memoria del gran Caupolic&amp;aacute;n, Rub&amp;eacute;n Dar&amp;iacute;o compuso un soneto cuya primera estrofa dice:&lt;/p&gt;
	  &lt;blockquote&gt;Es algo formidable que vio la vieja raza:&lt;br&gt;
        robusto tronco de &amp;aacute;rbol al hombro de un campe&amp;oacute;n&lt;br&gt;
        salvaje y aguerrido, cuya fornida maza&lt;br&gt;
        blandiera el brazo de H&amp;eacute;rcules, o el brazo de Sans&amp;oacute;n.&amp;raquo;&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;2&lt;/font&gt;&lt;/blockquote&gt;
	  &lt;p&gt;Esta an&amp;eacute;cdota de Don Alonso de Ercilla trae a la memoria lo que hizo Jesucristo para librarnos del poder de  nuestro enemigo com&amp;uacute;n. Es cierto que Satan&amp;aacute;s es &amp;laquo;el pr&amp;iacute;ncipe de este mundo&amp;raquo;,&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;3&lt;/font&gt;  pero nos ha enga&amp;ntilde;ado haci&amp;eacute;ndonos pensar que es m&amp;aacute;s poderoso de lo que es, &amp;iexcl;como  si fuera Dios con may&amp;uacute;scula y no con min&amp;uacute;scula! Ahora los que hemos sufrido sus  maltratos tenemos que hacerle frente, pero no con nuestro propio poder sino con  el poder del Dios Fuerte que satisfizo los requisitos divinos para librarnos de  ese yugo opresor. Es que el Padre eterno en su infinita sabidur&amp;iacute;a descarg&amp;oacute;  sobre los robustos hombros de su valiente Hijo la pesada y dura tarea de  expulsar al invasor y as&amp;iacute; salvar al pecador. Esto no fue lo que propuso sino lo  que dispuso nuestro Cacique celestial: que el Capit&amp;aacute;n de nuestra salvaci&amp;oacute;n  muriera sin pecado propio alguno despu&amp;eacute;s de cargar en sus hombros no s&amp;oacute;lo el peso del madero en el que fue clavado sino tambi&amp;eacute;n el peso del pecado de toda  la humanidad, de modo que a nosotros no nos tocara m&amp;aacute;s que aceptar a ese  Campe&amp;oacute;n de nuestra redenci&amp;oacute;n como nuestro Salvador personal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Carlos Rey&lt;br /&gt;Un Mensaje a la Conciencia&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.conciencia.net"&gt;www.conciencia.net&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;hr /&gt;&lt;table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;1&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Alonso de Ercilla y Z&amp;uacute;&amp;ntilde;iga, &lt;em&gt;La araucana&lt;/em&gt;, pp. 16-19.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;2&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Rub&amp;eacute;n Dar&amp;iacute;o, &lt;em&gt;Poes&amp;iacute;a&lt;/em&gt;, 2a ed. (Caracas: Fundaci&amp;oacute;n Biblioteca Ayacucho, 1985), p.&amp;nbsp;175.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;3&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Jn&amp;nbsp;12:31&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	  &lt;/table&gt;
		</description>
		<enclosure url="http://audio.conciencia.net/2026/2026abr01.mp3" length="0" type="audio/mpeg"/>
		<enclosure url="http://video.conciencia.net/2026/2026abr01.mp4" length="0" type="video/mp4"/>
		<itunes:duration>4:01</itunes:duration>
	</item>
	<item>
		<title>¿Justicia o misericordia?</title>
		<link>http://www.conciencia.net/?ID=2026mar31</link>
		<guid>2026mar31</guid>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
		<author>Carlos Rey</author>
		<description>
&lt;p&gt;(75 Aniversario de la Condena a Muerte de Julius y Ethel Rosenberg por Espionaje)&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Cuando Julius y Ethel Rosenberg se casaron en 1939, los dos ya eran miembros activos  del Partido Comunista de los Estados Unidos de Am&amp;eacute;rica. Pero a nadie se le  hubiera ocurrido que llegar&amp;iacute;an a ser los primeros civiles de su pa&amp;iacute;s condenados  a muerte por espionaje, y los primeros en ser sancionados por ese delito en  tiempos de paz. La Segunda Guerra Mundial, que estall&amp;oacute; el mismo a&amp;ntilde;o en que se  casaron, ya hab&amp;iacute;a dado paso a la Guerra Fr&amp;iacute;a cuando fueron arrestados y  acusados de ser esp&amp;iacute;as de la Uni&amp;oacute;n Sovi&amp;eacute;tica en 1950.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;El proceso judicial contra los esposos Rosenberg comenz&amp;oacute;  el 6 de marzo de 1951. Caus&amp;oacute; gran sensaci&amp;oacute;n en todo el mundo, pues se les acus&amp;oacute;  de divulgar secretos incluso sobre armas nucleares. Un mes m&amp;aacute;s tarde, el 5 de  abril, luego de ser hallados culpables y de optar por no decir nada en su  defensa, el juez Irving Kaufman, antes de imponerles a ambos la pena de muerte,  emiti&amp;oacute; el siguiente juicio personal:&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;&amp;laquo;Yo considero que su delito es peor que el homicidio.... Estoy convencido, sin duda alguna, de que son culpables.  He investigado los antecedentes legales y he examinado mi conciencia a fin de  hallar alguna raz&amp;oacute;n para conceder misericordia, ya que lo humano es ser  misericordioso y es natural tratar de salvar vidas. Sin embargo, estoy  convencido de que violar&amp;iacute;a la confianza solemne y sagrada que el pueblo de esta  naci&amp;oacute;n ha depositado en mis manos si yo mostrara indulgencia a [estos]  acusados.... Yo no tengo la facultad, Julius y Ethel Rosenberg, de perdonarlos. S&amp;oacute;lo Dios puede  conceder misericordia para lo que ustedes han hecho.&amp;raquo;&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;1&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Durante los siguientes dos a&amp;ntilde;os, el fallo fue apelado ante los altos tribunales y tambi&amp;eacute;n fue analizado ampliamente por el tribunal de la  opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica internacional. Uno de los factores en tela de juicio era la  presunta imparcialidad del juez Kaufman por haber considerado que eran  culpables de un &amp;laquo;delito peor que el homicidio&amp;raquo;. La Corte Suprema de Justicia  atendi&amp;oacute; siete recursos de apelaci&amp;oacute;n, pero fueron denegados los siete. Y tanto  el presidente Harry Truman como el presidente Dwight Eisenhower denegaron las  peticiones de clemencia presidencial. Ante el fracaso de una campa&amp;ntilde;a a nivel  mundial que ped&amp;iacute;a misericordia en su favor, los esposos Rosenberg fueron  ejecutados en la Prisi&amp;oacute;n Sing Sing de Nueva York el 19 de junio de 1953.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;As&amp;iacute; como a los esp&amp;iacute;as Rosenberg, tambi&amp;eacute;n a cada uno de nosotros se nos ha hallado culpable de un delito que  lleva la condena de muerte. Ese delito es el pecado. Pero Dios, el presidente  sobre todos los presidentes del mundo, consciente de que lo que necesitamos es  misericordia y no justicia, envi&amp;oacute; a su Hijo Jesucristo al mundo para que  muriera en nuestro lugar. Ahora, con base en esa expiaci&amp;oacute;n de nuestro pecado,  &amp;Eacute;l nos ofrece su perd&amp;oacute;n divino y, en vez de una condena de muerte, la vida  eterna.&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;2&lt;/font&gt; As&amp;iacute; que no tenemos que esperar, como los Rosenberg, a que  se nos dicte sentencia. Podemos, m&amp;aacute;s bien, anticiparnos al d&amp;iacute;a del Juicio Final,  pidi&amp;eacute;ndole a Dios perd&amp;oacute;n hoy mismo y recibiendo as&amp;iacute; su misericordia divina.&lt;font color="#FF0000" size="2"&gt;3&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Carlos Rey&lt;br /&gt;Un Mensaje a la Conciencia&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.conciencia.net"&gt;www.conciencia.net&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;hr /&gt;&lt;table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;1&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Martin J. Siegel, &lt;em&gt;Judgment and Mercy: The Turbulent Life and Times of the Judge who Condemned the Rosenbergs&lt;/em&gt; [Justicia y misericordia: La vida y los tiempos turbulentos del juez que conden&amp;oacute; a los Rosenberg] (Ithaca, N.Y.: Cornell University Press, ) pp. 158-60.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;2&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Ro 6:23&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;3&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;1Jn 1:9&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	  &lt;/table&gt;
		</description>
		<enclosure url="http://audio.conciencia.net/2026/2026mar31.mp3" length="0" type="audio/mpeg"/>
		<enclosure url="http://video.conciencia.net/2026/2026mar31.mp4" length="0" type="video/mp4"/>
		<itunes:duration>4:01</itunes:duration>
	</item>

</channel>
</rss>